Bé, havia apuntat en un post anterior que ja per fi treballava, i en una escola de les guapes, res de mindundis… Però les vacances estivals i el deute acumulat m’obliga precissament a fer de “mindundi”. Aquí em trobareu els vespres fent de fregachín:
Retaurant Mar Y Sol (y olé!)
Només arribar al bareto et trobes una bandera espanyola que és gairebé tan gran com la que penja de Plaza Colón. Ai! vaig dir, no entris aquí, que et faran cantar per buleries, però vaig entrar i em van agafar.
Un cop dins ja li agafes carinyo. El jefe es diu Manuel, nascut a Andalusia però criat a Alemanya, i català-català-absolutament-català d’esperit, perquè troba ben normal pagar un sou de 3 euros/hora. Jo no em queixo, perquè també sóc català, i quan li miro als ulls només veig bondat, que em vol ajudar, que em vol treure de la misèria, a poc a poc però amb pas ferm. Així que no parlaré malament d’ell com a persona, però sí que voldria dir (com a simple anècdota) que les tapes que se serveixen al seu bar —almenys les que jo he tastat— tenen gust de Fairy, i que no pots diferenciar si el que estàs menjant és carn o peix o parrillada de verdures. Però que quedi clar que no ho dic amb ressentiment, sinó des del carinyo i l’estima que el tinc, perquè ell només em vol ajudar (a base de 3 €/h), que jo sé que els inicis en l’hosteleria són difícils, i que ja m’arribarà el meu moment.
Per cert, vigileu amb els vincles emocionals que establiu amb els vostres caps, no sigui que comenceu a desvariar.
Oh, my God! Tu Hades-Tajo particular comienza! XD
Lavas los platos a mano o a máquina? Si es lo primero, cuídate las manos y ponte mucha glicerina… no donde siempre sino en las manos.
Bueno, pensándolo mejor, con ese sueldo, también póntelo donde siempre. XD
Joder, ¿y tu fantástica Alemania permite esos sueldos? Suerte que somos Comunidad Europea, y suerte que el charnego (“andaluz catalán”) es paisano, que si no… o, a lo mejor, es porque es paisano y quiere regalarte ese pedacito de riqueza cultural patria nacido en el Siglo de Oro: la picaresca.
En fin, que vaya todo bien, y cuídate las manos, que si raspan, luego no me gusta. XD
PD: Vaya con el cartelito del bar. Falta José Luis López-Vázquez saludando al lado. XD
Mi querida Alemania ya no es ni tan querida, ni tan mía como se piensa por ahí. Pero la aventura debe continuar.
Los platos se lavan a máquina, y a mano las cazuelas, sartenes y bandejas. Bastante fácil, y además me gusta, sobretodo porque pienso que estoy haciendo una buena causa, y que el mundo me reserva un pequeño espacio en el olimpo de los héroes.
Las manos ya las tengo estropajosas, pero eso ya es desde el primer día, de los productos que usan para limpiar. Todava no he perdido la sensibilidad, pero sí que he perdido la suavidad que caracterizaba mi piel. Ahora al tocar la guitarra los dedos ya no se deslizan sobre las cuerdas con la precisión acostumbrada, pero me da igual: he leído por ahí que las células del cuerpo se renuevan enteras cada 7 años. Espero que para entonces ya me hayan echado, por difamación o por comerme el alioli a escondidas.
Claro que los hay peores. El cocinero trabaja todos los días de la semana menos uno de 11 de la mañana a 12 de la noche. Supongo que el día que libra aprovechará para ir al súper, o al IKEA, o a cambiar las sábanas de su cama. Y todo por 1200 euros como máximo. No he echado la cuenta porque no quiero tener pensamientos impuros, pero creo que estamos a la par. Yo le he dicho que con este ritmo no tiene tiempo para nada, pero él me ha contestado que sí, que llega a su casa, hace algo 3 veces, se ducha y se acuesta. Yo sonreí, haciendo ver que entendía, pero no debería entender a tenor del estado de sus dientes, puesto que le faltan algunos, y los que le quedan tienen un color muy oscuro. Aunque en realidad sí que entendí, porque él es de Melilla, pero de la parte morisca, así que quizás para él es muy normal decirle a todo el mundo que llega a su casa a la 1 de la noche, abre su boca mugrienta, y hace algo 3 veces. Ja-ja-ja me parto el ojete.
Él también es feliz. Aquí todos somos felices. Creo que vivimos en un mundo feliz.